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NUESTRA HISTORIA

La historia de Casa Velasco Vitrales es la historia de una familia, de un oficio y de un compromiso profundo con el arte del vitral como lenguaje de luz, color y espiritualidad.

La producción de vitrales se inicia en 1949, en la ciudad de Cali, por iniciativa de José Velasco Santamaría y Alicia Pardo de Velasco, en asocio con Leandro Miguel Velasco Pardo. Desde sus comienzos, el proyecto tuvo una clara vocación artística y un alto nivel técnico, sentando las bases de lo que años más tarde se consolidaría como uno de los talleres de vitrales más importantes de Colombia y América Latina.

En 1955, esta iniciativa toma forma institucional bajo el nombre de Casa Velasco, y se fortalece con la dirección artística del maestro Alberto Martorell Portas, destacado artista español que fue condiscípulo en París de Joan Miró y Pablo Picasso, y reconocido como el único vitralista de este círculo artístico. Su visión aportó un carácter estético excepcional y un rigor artístico que marcaría para siempre el sello de la empresa.

De manera paralela, Leandro Miguel Velasco Pardo se perfeccionó como vitralista junto a Martorell. Su talento lo llevó a consolidar una trayectoria artística de reconocimiento internacional. En 1963 se radicó en los Estados Unidos, donde se posicionó como uno de los vitralistas más destacados del mundo, realizando obras emblemáticas como la decoración integral de la Capilla de la Inmaculada Concepción y los domos de la Catedral de Washington D.C., proyecto que ganó tras competir con los 17 mejores muralistas del mundo. En 1971, su obra fue seleccionada entre más de 1.600 artistas para ilustrar la portada navideña de la revista TIME, con un vitral inspirado en la parábola del Buen Samaritano.

Desde 1952, Casa Velasco inició un proceso constante de exportación internacional, llevando sus vitrales a países como Venezuela, Panamá, Ecuador, Costa Rica, Chile, Brasil, Estados Unidos, Alemania, Puerto Rico, Aruba, Sudáfrica, Noruega, Honduras y España, entre otros. En Colombia, la empresa ha instalado vitrales en iglesias de más de 837 municipios, convirtiéndose en un referente indiscutible del vitral religioso y arquitectónico.

Entre sus obras más reconocidas se encuentran los vitrales del Santuario de Fátima de Cali, la Catedral de Armenia, la Iglesia de San Antonio de Padua en Panamá, la Catedral de Naturín en Venezuela, así como numerosas iglesias y catedrales en Puerto Rico. En Colombia destacan trabajos en la Iglesia de Monserrate, El Celam, La Porciúncula, El Divino Niño del 20 de Julio, y diversas catedrales y templos en Boyacá, Valle del Cauca, Santander, Caldas y otras regiones del país.

A lo largo de su historia, Casa Velasco también diversificó su producción, incursionando en la fabricación de lámparas artísticas, vidrio soplado de color, cristalería decorativa y vidrio tallado tipo checo, atendiendo mercados nacionales e internacionales sin perder su esencia artesanal.

La dirección de la empresa ha permanecido en manos de la familia fundadora. Tras sus inicios con José Velasco Santamaría y Alicia Pardo de Velasco, la gerencia fue asumida consecutivamente por Fernando Velasco Pardo y Luis Velasco, y actualmente está a cargo de Alfonso Velasco Pardo, quien ha orientado la empresa de manera dinámica hacia la consolidación del mercado nacional y la expansión internacional, incluyendo exportaciones extra-continentales.

Hoy, Casa Velasco Vitrales no solo es un taller activo, sino también un archivo vivo de la historia del vitral. Conserva cerca de 4.000 cartones originales y más de 1.000 bocetos, con el propósito de restaurarlos, preservarlos y proyectarlos como un museo único en el mundo, que mantenga viva la memoria de generaciones de artistas vitralistas y proyecte su legado hacia el futuro.

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